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Una coartada perfecta

Abril 7th, 2009 · 9 Comentarios

Abel Ruiz de León Trespando. Madrid.

Nos marchamos de Kosovo antes de que terminen los calores del verano. Anticipándonos al ocaso del sol, que señala con sus rayos más débiles las cúpulas plateadas de las mezquitas reconstruidas tras la guerra.  Antes de que la cantimplora de nuestros soldados se seque. Nuestros hombres esperan el paso del tiempo haciendo una guardia rutinaria, junto a alguno de los monasterios ortodoxos de perfiles bizantinos kosovares.

La decisión está tomada y acaba de ser anunciada por la Ministra de Defensa en la Comisión del Congreso.  Las críticas de la oposición a la forma de avanzar el repliegue por parte de Carme Chacón se diluyeron como un azucarillo en el café. La reprimenda solicitada no pasará de un mero formalismo político. La portavoz popular Beatriz Rodríguez tuvo días mejores en el ejercicio del debate de las ideas  y opiniones públicas. Seguro. 

La verdadera crítica a la decisión de devolver a nuestros soldados a casa no puede radicar jamás en los métodos empleados para anunciarlo. El inconveniente, – como apuntaba mi colega Xan Codesido  en el blog-, reside en la liturgia utilizada para hablar del problema: nunca desde una visión kosovar y siempre en clave española, lejana, sesgada y viciada por una mirada ensuciada a través de años de desinterés.

Me pregunto qué saben los españoles de Kosovo. Qué conocen de las gentes que allí habitan, más allá del tópico- realidad que alerta que sus vecinos se matan por pensar de diferente forma, o por provenir de distinta condición étnica.

En ocasiones reflexiono y pienso si los españoles que ahora aplauden entusiastas las posturas de sus formaciones políticas preferidas en relación a Kosovo conocen de forma vaga, al menos, la composición demográfica del país- región. Que unos son albaneses y otros serbios. Sus credos y a las otras minorías. Quienes son blancos y quienes negros.  ¿Hay negros?, se preguntarán algunos. A aquellos que gobiernan y a los que desgobiernan. El perfil de quienes administran las ayudas internacionales millonarias. Los padecimientos de sus familias inocentes, pero también sus tropelías y fechorías recientemente cometidas. El ojo por ojo, la revancha, la ley del Talión…

Una lástima que sólo se hable de la región en clave española y nunca en lenguaje kosovar.  Al Partido Popular poco le importan las diferentes sensibilidades que habitan ese limbo legal que es Kosovo. Al PP sólo le preocupa que alguien pueda ver en Kosovo un primer paso para la futura independencia de regiones españolas: la ‘vasconización’ o ‘catalanización’ del problema balcánico que es Kosovo.  La inquietud del gobierno es parecida, pero encontró en las nuevas asignaciones y responsabilidades asumidas por la OTAN una buena coartada para salir de eso que tópicamente llamamos avispero. El gobierno de Rodríguez Zapatero encontró en las nuevas tareas de la coalición internacional para la creación y estabilización de las instituciones kosovares una escapatoría a esa piedra en el zapato que es la región.

 

No hace falta recordar que España no reconoce a esas administraciones, – ni el gobierno, ni el principal partido de la oposición-. La pena es que no lo hacen por motivos meramente españoles, nunca por las necesidades y realidades kosovares.

Tal vez, la ministra Chacón debió dar una pincelada sobre el cambio de esas nuevas responsabilidades de la OTAN el mismo día que anunció el repliegue en Istok.  A lo mejor así nos hubiéramos ahorrado parte del debate dialéctico y de perfil muy bajo que Kosovo nos ha dejado estas semanas, y que sólo ha servido para desviar la atención del problema real.

La batalla verbal colocó de nuevo a la región en las escaletas de los informativos, pero nunca entre los temas de conversación de los españoles, junto a una caña de cerveza a la salida del trabajo.

La coartada- razones, – que nadie me convierta en rehén de mis palabras-, esconde prudentemente y sin poder afirmarlo por motivos de protocolo y relaciones internacionales,  que dichas administraciones locales están en manos de corruptos, narcotraficantes y asesinos barnizados en la legalidad por una declaración unilateral de independencia formal. También la presentación ante el mundo de una nueva bandera y el apadrinamiento, entre otras cosas pero fundamental, de los siempre ‘enredadores’ profesionales Estados Unidos de América.

Visto así, de forma ladeada, nuestra marcha no pueder ser objetada por nadie. Pero no es más cierto que los principales motivos que llevaron a la comunidad internacional a intervenir en Kosovo fueron la estabilización del país, facilitar la vuelta de miles de refugiados durante la guerra y la seguridad de las minorías, así como la democratización de sus instituciones. Las dos últimas no están cumplidas. Me pregunto sin marcharnos no será aceptar implícitamente la nueva realidad kosovar que por otro lado negamos.

La ministra Chacón asegura que existen pocos riesgos de nuevos brotes de violencia entre la mayoría albanesa y la minoría serbia. En 2004, la comunidad internacional también creyó eso, pero un incidente que terminó con tres menores musulmanes ahogados en un río desembocó en la peor ola de disturbios entre kosovares, y la deportación y huida de miles de serbios, que vieron como sus vecinos albaneses quemaban sus casas y monasterios más simbólicos.

Tal vez exista la fórmula de mantener a nuestras tropas en Kosovo, cumpliendo la estimable tarea de proteger a las minorías, interceder por los débiles ante el gobierno unilateralmente creado y facilitar el acceso a las instituciones kosovares a representantes de unas etnias y otras. Políticos con miradas más limpias, alejados de un pasado reciente empuñando las armas. Nunca a aquellos que mantienen las palmas de sus manos desprendiendo olor a pólvora y aliento a cólera, caso de los actuales.A lo mejor, diez años de viajes por la zona no me han enseñado nada. Probablemente sólo soy un Quijote empeñado en estamparse con molinos en forma de posturas irreconciliables. Un caballero huérfano de lanza, pero armado de un blog de notas y una cámara fotográfica. Solitario, sin la compañía de un Sancho Panza capaz de alertarme de mis falsas ilusiones y trastornos. Que no hay mirlos en el campo de batalla de Gazamestán, o que niños de uno y otro bando nunca estudiarán juntos en un mismo colegio.  Desabrigado de un escudero que porte mi mochila pesada cargada de equipos digitales japoneses con botones y opciones indescifrables.  Una alforja repleta de elementos que blandir para contar historias, cuyo peso cada vez resquebraja más mi espalda hasta la enfermedad. #

Etiquetas: Kosovo

9 respuestas hasta ahora ↓

  • 1 Victor // Abr 7, 2009 a las 11:38 pm

    Me ha gustado mucho Abel, muy bueno el simil del Quijote en el que te apoyas… una autentica realidad que da mucho que pensar

  • 2 Rafael Sierra // Abr 8, 2009 a las 7:46 am

    Creo que hablas con conocimiento de causa, desde aquí es dificil poder opinar de algo tan desconocido por lejano, sabemos lo que la prensa quiere que sepamos y así es dificil poder opinar, las personas como tu son dignas de alabar y pasando la vista por encima de tus lineas, parece como si estuvieramos ante una bonita novela, pero por desgracia no tiene nada de eso y si mucho de sufrimiento de personas que parecen no importar a nadie, sigue así Abel y eneseñanos a ver a traves de tus ojos todas esas cosas que por otro lado no podemos ver.

  • 3 Luis Miguel Ortiz Baeza // Abr 8, 2009 a las 8:51 am

    “Quién no es progresista antes de los 40 es que no tiene corazón, y quien no es conservador después de los 40 es que no tiene cabeza”. Si, probablemente eres un Quijote empeñado en estamparse con molinos, (algo bastante propio de la progresía, que cambiará cuando cumplas los 45) Y además creo que es bueno que España sólo se trate el tema kosovar en clave española, y nunca en lenguaje kosovar. El estado español no es una ONG, para eso ya están las oeneges, yo quiero que el problema kosovar se trate en España con nuestro prisma, no con el de nuestros aliados, ni mucho menos con el kosovar.

  • 4 Xan Codesido // Abr 8, 2009 a las 9:38 am

    Abel, primero que nada se agradece la cita.

    La verdad, me parece interesante la idea de que precisamente las tropas debieran permanecer allí para proteger a las minorías. De esa manera cumplirían con la misión encomendada, y al mismo tiempo también le enviarían un mensaje a los dirigentes albaneses respecto al hecho de que España no se resigna a que se conviertan en un nuevo Estado, si es eso lo que el Gobierno pretende.

    En ese sentido, he pensado en los últimos días que precisamente la salida de Kosovo es asumir por parte del gobierno español que la independencia es un hecho, a pesar de que no la quieran reconocer, y sería más inteligente desde ese punto de vista permanecer en aquel territorio para decirle a la comunidad internacional que por el momento no puede dar por sentado que Kosovo es un Estado.

  • 5 Rodrigo // Abr 8, 2009 a las 9:44 am

    Es cierto que la visión simplista que desde aquí se tiene no sólo de lo que sucede en Kosovo, sino en infinidad de lugares, no nos permite ver más allá. Es un problema de difícil solución que radica en parte en la ausencia de análisis internacional en los cauces informativos de masas. Incluso para el espectador/lector crítico no es fácil encontrar testimonios de Quijotes, hacen falta más. Recuerdo que lo último que supe de Kosovo a través de las televisiones españolas antes del circo de la retirada fue el aniversario de la declaración de independencia, tantas veces demonizada aquí. También es cierto que lo que pude ver fue lo contrario de lo que se pronosticaba: miles de personas festejando en un ambiente de normalidad lo que para ellos era eso, un motivo de fiesta.
    No puede ser más deprimente comprobar como en efecto se sienta cátedra, con la autoridad que atorga una cerveza, acerca de la ilegalización de un partido político vasco como paso imprescindible para evitar una “Kosovización” a lo “cañí”, para a continuación legitimar la “perla” con un largo trago y el asentimiento generalizado. Pena.

  • 6 Guillermo // Abr 8, 2009 a las 1:55 pm

    Independientemente de los motivos que se quieran dar para la vuelta de las tropas entiendo que hay una cuestión que hay que valorar:
    La economía de este país no puede soportar misiones de paz “de por vida” allá dónde se nos reclame desde la OTAN o “los aliados”.

    ¿Que se ha usado como una excusa para traer de vuelta a los soldados? probablemente.

    Creo que, con unos recursos limitados, puede ser más beneficioso para España en política internacional un incremento de la presencia en Afganistán que mantener la misión en Kosovo.

    Los países, el pueblo, las vidas, la justicia… ¿en serio creemos que eso cuenta para tomar una decisión así? Si así fuera quizás sería más efectivo salvar vidas en el áfrica central que en otros lugares…

    Coincido con un comentario en que no podemos mirar la situación de Kosovo más que en clave española y su influencia sobre nuestro país.

    En cualquier caso: Abel, enhorabuena por el Blog.

  • 7 Îñigo // Abr 9, 2009 a las 10:48 am

    Felicidades Abelón…
    Ahora que Pepiño abandona su blog, nos das la oportunidad de bloguear, salvando las distancias de los autores.

  • 8 JAVIER // Abr 22, 2009 a las 2:10 pm

    Una sana constumbre que me enseñó mi padre fue a leer el periódico todos los días. Tengo que decirte que en 365 periódicos que leo al año encuentro pocos artículos tan buenos como este que tu escribes. Parece mentira que sea dificil encontrar articulos tan excelentes como el que acabo de leer y escrito de una manera tan personal Felicidades.

  • 9 Carmen // Jun 30, 2009 a las 11:57 am

    genial y gracias por abrirme los ojos hacia un mundo desconocido

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